Enigma de una jornada

Objeto 15“Enigma de una jornada”

Este es el nombre de una de las obras del artista uruguayo Carlos Aliseris, pertenecientes al acervo del Sistema de Museos de Colonia y que se encuentra en proceso de restauración para ser colocada en exhibición nuevamente en breve, formando parte de la nueva sala dedicada al Complejo del Real de San Carlos. “Enigma de una Jornada”; subyuga por su tamaño en primer lugar (2 x 1 m) y en segundo, por lo bien logrado que está el retrato del torero que allí ha plasmado Aliseris.

Lamentablemente, la pintura sufrió deterioros tales que a partir del año 2006, se retira de exhibición y se inician gestiones para restaurarlo.

Sin restaurarLa obra se encontraba, en pésimo estado de conservación por lo que se requirió un proceso largo y complejo. Por un lado es necesario contextualizarla en la Sala del Museo y por otro evitar que siguiera corriendo riesgo en el espacio destinado a reserva de bienes culturales que carece de equipamiento mínimo, ya que el Sistema de Museos no cuenta con Reserva establecida. El soporte (lienzo) presentaba una serie de rasgados producto de una pasada caída del cuadro cuando aún estaba en exhibición, siendo su deterioro más notorio. En general presentaba suciedad y oxidación severa de la capa de barniz por lo que durante el proceso de restauración se decidió retirarlo casi por completo dejando ver el color original de la pintura. Los rasgados fueron consolidados con “costuras térmicas” con hilos de lino y poliamida textil en polvo termo fundible por lo que se adhieren pequeños hilos al reverso de la obra con esta resina, volviendo al lugar el soporte de la pintura.

Por otra parte nos avocamos ahora a la restauración del marco que otrora fuera intervenido volviéndose a deteriorar a causa de esa intervención. El proceso que ya ha tomado unos meses a finalizado y la Obra ya se encuentra en exibición en el Museo Municipal.

Carlos Aliseris (1898-1974)

Carlos Aliseris Vida y trayectoria

Nace en Montevideo, en una quinta del Prado, de ascendencia italiana y griega (de donde es su apellido). Comienza a pintar desde niño, comenzando su formación artística en la década del ´20 en el Círculo de Bellas Artes con Domingo Bazurro y Milo Beretta. Se inicia como escultor, período que dura 3 años y que abandona por consejo de su profesor pues no le satisfacían las formas, debido a que no repetían las de la naturaleza. Entonces se concentra en estudiar pintura. Su tendencia ya era expresionista. Curiosamente, no tuvo influencias de pintores uruguayos de esa época como Joaquín T. García y Pedro Figari, lo que demuestra la personalidad del artista: el propósito de seguir su propio camino en vez de afiliarse a principales artistas. La primera exposición que muestra sus obras tiene lugar en el año 1930 en el Ateneo de Montevideo. Al año siguiente, realiza otra en Buenos Aires en “Amigos del Arte”. En 1932 vuelve a exhibir sus obras en las capitales antes mencionadas. Entre 1938-1943 continua su formación y carrera artística en Europa, donde asiste a los estudios de Opsomer y Magritte en Bélgica, en París estudia con André Lhote. En España con Zuloaga y Vázquez Díaz. Participa con su obra “Salto de las Dos Hermanas” en la exposición Internacional de Lieja (Bélgica) junto a artistas como Chagal, Dufy y Utrillo entre otros. Realiza exposiciones individuales en San Pablo, Río de Janeiro, Amberes, Bruselas, París, Madrid, Barcelona, Viena, Linz y Milán. Entre 1954-1964 (durante su época “verde”) surgen una serie de obras inspiradas en la selva de Brasil, seguramente a raíz del impacto que produjo su flora en la personalidad del artista. Las crea en su atelier de Copacabana, trabajos que cimientan su arte abstracto. Algunos cuadros recuerdan ciertas naturalezas muertas de la escuela holandesa, con flores, frutas y pájaros tropicales. El pintor fue más lejos y buscó tomar conocimiento de la tierra como un humanista. Fue esa una visión que lo impactó en sus paseos y excursiones por los bosques del Tijuca (en cercanías de Río de Janeiro) y selvas brasileñas (después de ver y examinar el laberinto de nuestro reino vegetal, de contemplar sus innumerables raíces y gajos retorcidos, nace más tarde lo fantástico de su impresionante serie de sueños surrealistas). Si bien Aliseris es un pintor esencialmente figurativo, se ha expresado bien en el arte abstracto realizando cuadros de tendencia geométrica entre 1952 y 1956. Luego probó con texturas más variadas, alternando manchas de colores con espejos y diversos “collages”. “Al mismo tiempo en que cambiaba, con otros propósitos, la composición de sus telas, hacía el pintor variaciones rítmicas, a fin de dar más vida a sus telas...” Sus obras figuran en museos de Montevideo, Maldonado, Buenos Aires, San Pablo, Río de Janeiro, Tokio, Amberes, Madrid, Viena, Méjico, Tel Aviv y numerosas colecciones particulares. En 1974 fallece en Montevideo en plena producción dejando para el acervo artístico del Uruguay una fecunda y magnífica creación artística.